El primer día aterrizamos, vía Sídney después de dormir en el incómodo suelo del aeropuerto de allí, en la ciudad de Christchurc. Una ciudad que me recordó al típico pueblo británico. Nada de edificios altos, casas bajas con sus tejaditos de tejas, ladrillo visto, calles anchas, todo como muy disperso.
Según llegamos a la ciudad lo primero fue ir a recoger nuestra “súper” caravana. Un chaval muy majete la verdad, nos estuvo dando las oportunas indicaciones respecto a la van y nos ofreció algunos consejillos a tener en cuenta para nuestro viaje. Ese día estábamos cansados del viaje y no nos encontrábamos en condiciones para conducir, así que pillamos un camping en la ciudad e hicimos las oportunas compras para llenar la despensa.
Por cierto, decir que la van que nos dieron creo que era la más fea y la menos discreta que poseían. De entra todas las temáticas, véase flores adornando o animalitos, nos tocó la inspiración macabra estilo cubista o algo raro de “ángeles y demonios”. El lado del demonio o lo que fuera, tenía un pase, pero el lado del angelito enseñando tetas… era motivo de dislocación de cuellos para aquellos con los que nos cruzábamos y centro de multitud de comentarios. Íbamos con temor de que nos detuvieran por llevar una imagen indecorosa :p
Eso sí, la verdad es que es muy cómodo lo de la caravana y dormimos muy bien.
Carretera y manta
Qué raro se hace conducir por la izquierda, pero excepto porque al principio confundes el parabrisas con el intermitente, es fácil cogerle el tranquillo.
Cogimos rumbo hacia el Lago Tekapo. Íbamos maravillados por el paraje durante nuestro viaje, todo era fotografiable para nosotros. El campo amarillo de los pastos contrastando a lo lejos con las elevadas montañas nevadas ofrecía un paisaje realmente bello. Además, eso eran los campos de “Rohan”!! Para quienes hayan visto las pelis, la localización de los jinetes de Rohan. La tierra de los mejores caballos y mejores jinetes de toda la tierra media.
Lago Tekapo.
Sé que me voy a repetir mucho hablando de Nueva Zelanda, solo voy a sabe r decir precioso, bello, parajes increíbles… Pero es que es así, cada lugar con su propio encanto y espectacular.
El lago Tekapo situado en el centro de Nueva Zelanda de la isla del sur rodeado de montañas nevadas y muy cercanas al monte Cook. Era precioso ver reflejado sobre sus cristalinas aguas las montañas nevadas y las nubes.
La siguiente foto es un monumento a los perros collies por su magnífico trabajo :) así me gusta, que se les reconozca
Pernoctamos allí una noche y esa misma noche aprovechamos para hacer una excursión al observatorio astronómico. Carlos especialmente encantado porque le gusta ese tema. Además, pudo aprovechar para enganchar su cámara a uno de los telescopios y sacar unas fotos espectaculares de la luna. También pudo sacar fotos de Júpiter y alguna de sus lunas.
La siguiente foto la hizo Carlos con noche cerrada y consiguió que le quedara así de chula
Al día siguiente bien tempranito, nuevamente carretera y manta y nos dirigimos hacia el Monte Cook o también conocido como el monte “Aoraki” que significa “nube en el cielo” que es como lo llamaban los Maories.
Nuevamente el trayecto hacia allí era precioso, unas vistas espectaculares.
Decidimos hacer un recorrido de un par de horas para poder ver el monte Cook. Como estábamos en la nieve, nos abrigamos excesivamente, a los 30 minutos de caminata nos sobraba la mitad de la ropa :p
Fue una caminata bastante suave, cruzamos un par de puentes colgantes y tras una hora de marcha, llegamos a un punto donde no estaba permitido seguir por peligro de avalancha, pero desde ese punto ya podías divisar el monte Cook.
Toda esta cordillera de montañas nubladas se puede ver en el señor de los anillos. Son las llamadas en la tierra media, montañas nubladas.
Tras terminar nuestra caminata volvimos hacia la costa a perseguir pingüinos en Oamaru. Y tuvimos suerte, por la noche en el puerto divisamos varios pingüinos azules.
Tras pasar solo la noche en este pueblecito, a la mañana siguiente temprano rumbo hacia la península de Otago. Lugar preciso, lleno de vida salvaje y parajes por supuesto impresionantes.
Albatros Real.
Allí fuimos a una reserva de Albatros reales.
Breve introducción para quienes no conozcan al rey del aire y uno de las aves (voladoras) más grandes del mundo.
Miden de envergadura de tres metros a tres metros y medio (casi nada) Beben agua salda y tienen unas glándulas que filtran la sal.
Los Albatros adultos pesan 9 kilos y las crías pueden pesar 11 kilos. Pero antes de echar a volar deben perder peso para poder llevar a cabo el vuelo.
La envergadura de sus alas son tan largas que deben replegarlas en tres seccions.
En la siguiente foto se puede apreciar como cierran sus alas estas crías de albatros
Con la edad de un año, se van de su nido y no vuelven a pisar tierra (que siempre es la original donde nacieron) hasta pasados cinco , seis años. Durante este tiempo solo se posan sobre el agua para descansar. Viven solo en el océano durante estos años y viajan haciendo un círculo alrededor del polo sur. Pueden viajar a 120 kilómetros por hora. Cuando regresan después de tantos años por fin a su tierra natal, como tienen desentrenadas sus patas, siempre se estrellan al aterrizar y tardan como dos días en poder moverse.
Y el primer año que vuelven a su tierra natal, comienzan a socializar con otros jóvenes albatros, el segundo año buscan pareja, y al siguiente año se emparejan y es de por vida.
Un albatros puede llegar a vivir 40 años.
El albatros real, tristemente se encuentra en peligro de extinción.
Pingüino de ojos amarillos
Acto seguido nos fuimos a una reserva de pingüinos. Los pingüinos de ojos amarillos, especie única en Nueva Zelanda y que también se encuentran en peligro de extinción.
Fue divertida y curiosa esta excursión. Nos metieron por unos intrincados de trincheras cubiertas por lonas de camuflaje para que los pingüinos no nos vieran pero nosotros a ellos sí. Aquello era un laberinto.
La verdad es que lo tenían muy bien montado y me alegro mucho de que siempre hay gente apasionada que decide entregar parte de su vida a la protección de especies. Si no fuera por esas personas desinteresadas y preocupadas por nuestro futuro, muchas especies habrían desaparecido. Y si ya hoy por hoy , la cadena de la vida está muy destrozada y he ahí que vemos algunas de las consecuencias que ya empiezan a producirse (por ejemplo el problema de las medusas) si no fueran por estas personas, la cadena se habría desquebrajado completamente soltando cada eslabón.
Pero volviendo al tema principal. Los pingüinos por lo visto se pasan la parte del día en el agua pescando y vuelven a tierra cuando el sol comienza a ponerse. Así que pudimos verlos llegar, como hábilmente nadaban por la costa y como torpemente volvían a sus nidos.
El pingüino de ojo rojo es la única especie que no se puede tener en cautividad debido a que son pingüinos antisociales. No les gusta la compañía de otros pingüinos exceptuando a su pareja claro.
Nugget Point
Nuevamente carretera y manta hacia el sur bordeando costa. Primero paramos en Nugget Point. Zona donde por lo visto conviven juntos (no es usual) elefantes marinos, focas y leones marinos. Quizás era muy temprano y aun se estaban desperezando, pero elefantes marinos no pude ver. Pero al menos si pude ver a los leones marinos juguetear en sus piscinas privadas :p
Tras esa pequeña parada seguimos por la costa y atravesando el parque nacional de Catlins.
Impresionante las vistas atravesando bosques tropicales. Mucha agua, mucha vegetación y mucho pájaro. Preciosas las vistas que pudimos disfrutar desde la caravana.
Surat Bay
Paramos en Surat bay. Nos habían dicho que había leones marinos en la playa y que normalmente eran tranquilos y pasaban mucho de la gente, pero que si en alguna ocasión se cabreaban (era raro) y salían corriendo detrás de ti, que no te fiaras mucho de su apariencia grandullona y torpe, que podían correr bastante así que lo mejor en estos casos era subir por el monte y ganar ventaja.
Pero no tuvimos problemas, pasamos al lado de un hermoso león marino macho que se encontraba descansado y pudimos sacarnos fotos a su lado.
La gente paseaba en familia por su lado y el animal ni se inmutaba. Solo se vio molesto cuando dos perros se acercaron a olisquearlo. El pobre tuvo que coger y simplemente marcharse para meterse por la vegetación. En este caso es para darle una patada en el culo al dueño de los perros por permitir que sus mascotas incontroladas, molestaran al animal.
Antes de que anocheciera fuimos a la bahía de Curio, allí se encontraba un bosque fosilizado de hacía millones de años.
Era curioso ver efectivamente, aparentemente invisible a la vista, los troncos fosilizados a lo largo de la bahía.
Era hora de volver a casa para los pingüinos y pudimos ver a algunos de ellos llegar a la costa para adentrarse a sus respectivos escondites.
La noche se cerraba y aun nos quedaba un largo camino hacia Te Anau, decidimos hacerlo del tirón para así aprovechar mejor el tiempo y poder hacer la siguiente actividad al día siguiente, visitar Fiordland y visitar el fiordo de Milford Sound.
Dos horas nos supuso llegar al día siguiente desde Te Anau hasta los fiordos. Nuevamente parajes preciosos y muy distintos.
Pasamos cerca de la zona donde se encontraba “La Ciénaga de los Muertos” nuevamente remito al señor de los anillos.
Para llegar al sitio de los fiordos, teníamos que atravesar una zona de montañas muy, pero que muy nevadas. Por lo que nos enteramos más tarde, era el primer día que abrían la carretera después de 11 días incomunicados debido a la nieve, así que en este caso, tuvimos mucha suerte.
El paisaje era precioso pero por otro lado también temeroso al ir con el coche. Una gran cantidad de nieve cubría cada lado de la carretera, y los carteles anunciando peligro de avalancha no eran muy tranquilizadores. Pero pese a ello, merecía la pena poder contemplar esa maravilla.
Hicimos parada para poder sacar unas fotos en un lugar habilitado para ello, y allí esperando a los turistas, se encontraban los pájaros “Kea” una especie de loros muy pero que muy listos.
Debió de llamarles mucho la atención el colorido de nuestra furgoneta, porque no tardaron en subirse a ella y ser el show de los turistas allí presentes. Cuando intentamos volver al coche e intentábamos abrir la puerta, los muy… intentaban colarse. Y es que por lo visto son “pequeños” ladronzuelos especializados en turistas descuidados :p
Estuvimos un rato tratando de despistarlos e incluso espantarlos para poder entrar en el coche. Cuando por fin lo conseguimos y arrancamos, creo que se quedaron un rato por el techo pues todos los turistas no hacían más que echar fotos. Fue gracioso.
Por fin llegamos a Milford Sound. Cogimos el tour de las 13h porque era más largo y te hacían un tour acercándote y explicándote la fauna y flora del lugar.
Nos dieron de comer en el barco, buffet libre que se agradeció mucho y acto seguidos disfrutar de un paseo precioso por el fiordo. Mucha vegetación, cataratas y por supuesto vida salvaje. Muchas focas vimos y bebes focas. Hubo una muy curiosa , una cría de foca que había pescado un pez y estaba recreándose con ella, jugando lanzándola de un lado para otro metida bajo una de las cataratas. Fue una excursión muy bonita y que disfrutamos mucho.
Tras llegar al final del fiordo y contemplar el mar abierto, tocaba regresar, pero antes, hicimos una parada en una especie de acuario para humanos. Me explico. Por lo visto aquí llueve tanto tantísimo (7 metros de precipitaciones al año), hay una capa permanente de 3 a 12 metros de agua dulce encima del agua salada del fiordo. El agua dulce está llena de sedimentos y absorbe mucha luz, por lo que a 15 metros de profundidad, las condiciones ambientales son equivalentes a 50 o 100 metros en cualquier otro mar u océano. Por eso este es uno de los pocos sitios donde puedes observar en vivo y en directo especies como el coral negro tan cerca de la superficie.
Aprovechando esta circunstancia crearon este “acuario para humanos”. En vez de hacer un acuario y llenarlo de agua, metieron una especie de batiscafo en el agua del fiordo, al que bajas desde una plataforma en superficie por unas escaleritas hasta unos 10-15 metros de profundidad, y a través de las ventanas puedes observar la vida marina del lugar.
Las fotos del panfleto eran bonitas o quizás es que nosotros, después de ver la vida submarino de Koh Tao y Cirns, ver esta especie de maceteros enganchados a las ventanas y con visibilidad de tres metros escasos, no nos pareció gran cosa. Pero bueno, era curioso sentirse pez y verse observado por los éstos.
Rápidamente al llegar a puerto, teníamos una hora para salir de allí.
Eran las 14h y a as 17 cerraban las carreteras, así que sin entretenernos mucho, nuevamente a subir montaña y pasar por la zona de nieve hacia Te Anau, había que descansar pues a la mañana siguiente marchábamos hacia hacia Queenstown. Tierra del deporte de aventura. Pero eso será otro capítulo, porque con el royo de hoy, creo que por ahora hay suficiente :p
Saludos
PD: Colgadas las fotos que me quedaban
Pedazo de viaje. Haces muy bien en dejar reflejado todo lo que puedas aqui en el blog ya que es un recuerdo que vais a tener para toda la vida y es importante apuntar esos pequeños detalles que con el paso del tiempo se pueden olvidar. Besos y a seguir disfrutando.
ResponderEliminarPues si, por eso lo hago, para poder verlo en un futuro y rememorar.(Dice Carlos que me has leído la mente :p)
ResponderEliminarSaaaludos!!