viernes, 21 de agosto de 2009

Queenstown

Queenstown

Si te aburres en esta ciudad, es porque quieres.
Queenstown para empezar es una ciudad llena de vidilla donde tienes para realizar multitud de actividades.
Especialmente si te gusta el deporte de riesgo, este es tu lugar, pero si el riesgo no es lo tuyo y prefieres algo más light, también lo vas a encontrar aquí.
El primer día fuimos a pedir información para ver las opciones. Teníamos 3 días para aprovechar allí y eso mismo íbamos a hacer.
Bungie: es como el puenting pero en vez de usar una cuerda, se usa una goma elástica. El golpe no es tan brusco y además encuentres más diversión al rebotar y volver a caer.
Yo esa idea por supuesto la descartaba, ni loca me tiro yo de ningún sitio con el miedo que me dan las alturas. Pero Carlos estaba encantado con la idea y decidió coger el salto más alto. Uno de nada más y nada menos que 136 metros. De Locos!! No valió de nada intentar convencerlo. Así que nada, esa misma tarde tenía el salto.
Tras hacer el check in en el camping, una comida rápida. Carlos ligerita por si la expulsaba al saltar :p
Cuando llegamos al lugar y miré por el precipicio me quedé blanca, estaba más asustada que Carlos. Yo no hacía más que repetirle que estaba loco, pero él estaba totalmente convencido y con una enorme sonrisa.

Luego soy yo lo loca porque me gustan los tiburones y quiero nadar con ellos. Me fío más de un tiburón que de una goma. En el peor de los casos, en el hipotético y remoto caso de que algo fallara nadando con tiburones, como mucho te llevas un bocadito o como mucho mucho, un desgarro muscular. Pero si en el Bungie falla algo…
Nos llevaron a la plataforma que se encontraba colgando en medio del precipicio mediante una especie de cable car o góndola. Ya de por sí me inquietaba verme ahí colgada.
Eran bastantes personas esperando a tirarse, y como los saltos iban por pesos de mayor a menor para ir poniendo las oportunas gomas correspondientes, a Carlos le tocó tirarse el último, incluso dos muchachas que había pesaban más que él. (Que no se alarme nadie, las chicas estaban rellenitas :p Carlos estaba en los 69 kilos.)
Justo antes de tirarse Carlos, le tocaba a una chica, que acompañaba a su novio, tirarse por el precipicio. La pobre sufrió un ataque de pánico cuando se asomo, comenzó a temblar y a llorar. Pero tras hablar la operadora con ella y convencerla tras un rato, la chica le echó narices y se lanzó. El grito fue aterrorizador. La muchacha se tiró, pero no creo que lo vuelva a hacer en su vida.


Era el turno de Carlos, creo que yo estaba más nerviosa que él. No se lo pensó mucho, contaron hasta tres y Carlos se tiró al vacío al grito de: ¡SPAAAAAARTAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!


Ahora mismo no recuerdo los segundos de caída que eran, pero imaginaros 136 metros de caída libre.
Tras rebotar un par de veces bocabajo, tocaba ponerse en pie y ser recogido. Su cara de entusiasmo reflejaba que le había gustado mucho (no lo entiendo) y si por el hubiera sido, hubiera repetido. De locos.

Recogimos las fotos y el vídeo. Ya que te tirabas, lo suyo era tener el video y las fotos pues tenían bien montado el tema de las cámaras. Y aunque yo eché algunas, por supuesto no fue lo mismo.
Regresamos al camping, había que descansar para el día siguiente que teníamos rafting.
Pero al día siguiente nuestros planes se estropearon debido a la lluvia, así que como no había muchas opciones debido al tiempo, nos fuimos a jugar al mini golf, todo un deporte de riesgo :p


Por la tarde teníamos una actividad cogida del día anterior y que por suerte pese a la lluvia, se podía realizar. Nos fuimos en un genuino barco de vapor del siglo 1912 de paseo por el lago para llegar a una granja.


El barco estaba muy chulo, pudimos ver las entrañas del barco y entender un poco mejor el mecanismo. Era llamativo ver echar carbón al fuego, y como las turbinas giraban sin parar por medio del vapor.

El paseo fue muy bonito hasta llegar a la granja.

Tengo que decir, que yo de mayor cuando me jubile, quiero vivir en una granja así y con ese paraje con mis ovejitas :p

Era precioso el sitio. La casa principal era antigua pero la tenía muy bien cuidada.

Estuvimos por allí paseando guiados por un pastor que nos mostró los distintos animales que tenían , nos explico algunas de las funciones en una granja y nos presentó a su perra, una preciosa Border collie muy lista 
Nos invitaron a merendar en un salón la mar de cuco.


Té o café acompañado de deliciosos bollitos, tanto dulces como saldos, que habían preparado ellos. Por supuesto pedí la receta y muy amablemente me dieron una fotocopia que ya tenían preparada (intentaré hacerlas un días)

Después de la deliciosa merienda, nos fuimos a ver una exhibición de pastoreo con perros.

Es genial ver a los perros trabajar, yo especialmente entusiasmada claro porque se trataba de Border collies.

El pastor con una serie de silbidos, mandaba al perro en busca de las ovejas. El perro no tardaba mucho en traer el rebaño al redil. Es increíble lo listos que son los Border collies, como controlaba a las ovejas con solo mirarlas y como a la vez están pendiente de las ordenes del pastor.


Después de aquello vimos como trasquilaban una oveja. Las ovejas son tan miedicas que se anulan del terror y se quedan totalmente sumisas y a merced cuando las cogen.



Tocaba regresar en el barco de vapor. En esta ocasión nos dieron un libreto con canciones para acompañar a la pianista durante el transcurso del viaje, así que allí nos fuimos a cantar canciones al son del piano.

Al día siguiente cruzando los dedos para poder hacer el rafting. No hubo suerte. En esta ocasión debido a la niebla, el helicóptero no podía aterrizar en la zona donde se suponía que debíamos salir, así que nuevamente cambio de planes.


Decidimos pasar el día en la nieve para que Carlos me enseñara esquiar.

Tengo que decir que no me ha hecho mucha gracia lo del sky. Los deportes en general se me suelen dar bien y me defiendo, pero con el sky me está costando y no le pillo el tranquillo, Carlos dice que soy poco paciente, puede ser. Pero la cosa es que iba de caída en caída. Especialmente cuando Carlos me grababa, era caída segura, así que hay unos cuantos momentos que quedaran para prosperidad.

Como Carlos controla lo de esquiar, veía que la pista verde se le quedaba muy light así que le dije que se fuera un rato a las pistas azules mientras yo descansaba pues tenía las piernas doloridas y gran parte del cuerpo debido a los golpetazos.
Pudo tirarse unas cuantas veces y sacar unas fotos preciosas desde lo alto. Por la zona baja de la montaña, justo donde se encontraban las pistas verdes, estaba totalmente cubierto de niebla, en cambio en la cima, las nubes las podías ver por debajo y ver un cielo totalmente azul.




Pudimos disfrutar de todo un día hasta que cerraron las pistas. Fue divertido, aunque como propósito para este año, tengo que ir a Xanadu a dar alguna clase, pero eso sí, creo que lo intentaré con el Snow board que me llama más pues al sky le he cogido tirria.

Al día siguiente por fin lucía un día esplendido y pudimos disfrutar del helirafting.
El rafting en sí no me pareció tan cañero pese a tener grado 3 y tener zonas de grado 4 y 5. Las de España no tienen mucho que envidiar. Pero si fue curioso meterse por un túnel de 147 metros de longitud. Además, mientras todos en el barco tuvieron que permanecer sentados dentro de la zodiac durante ese recorrido metidos en el rápido y dentro del túnel, me tocó sentarme delante y ayudar al guía a remar mientras el guiaba con el remo por la parte de atrás, fue divertido.
Lo que realmente mereció la pena del rafting fue el helicóptero. Yo nunca había subido a uno y me pareció una pasada. Además, Carlos y yo que para esas cosas solemos ir espabilados, nos colocamos en los asientos de adelante y flipamos mientras se metía entre los cañones.

Después del rafting tocaba ir al pueblo de Glenorchy a montar a caballo.

En principio habíamos cogido una ruta de dos horas donde supuestamente corrías y trotabas con el caballo. En fin, será que yo estoy acostumbrada a otra cosa, pero la cosa es que fueron en total 5 minutos de trote y 5 de correr de las dos horas que estuvimos de paseo.


El paisaje muy bonito eso sí, y muy chulo atravesar ríos bien llenitos de agua. Pero si yo llego a saber que iba a ser todo paseo, me cojo el recorrido del “señor de los anillos” que te llevaban a caballo por escenarios de la peli como visitar el bosque de Lothlorien. Pero bueno, pese a ello me gustó montar a caballo y a Carlos pese a dolerle luego el culo, también le gustó.


Como dato curioso decir que mi caballo salió en las pelis del “señor de los anillos”. Era uno de los 250 caballos que se usaron en las pelis. También salió en Hércules y en Xena y había sido un caballo de carreras y un excelente caballo de saltos acaparando varios premios.

Tocaba nuevamente carretera y manta. Esta vez un viajecito largo hasta Franz Josef. Fue un viaje de varias horas y con algún contratiempo. No entraré en detalle, perro decir que nos quedamos atascados en el barro y que fue algo complicado salir de allí.
Por fin llegamos de Franz Josef.

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