sábado, 22 de agosto de 2009

Kaikoura, Akaroa y último día en Christchurch

Kaikoura

Teníamos claro desde que empezamos nuestro viaje, hacer una parada en Kaikoura para poder vivir la experiencia de nadar entre delfines.
Llegamos pasadas las 22 a la ciudad. Fuimos directos al camping recomendado por la lonely, y como en otras ocasiones, la recepción estaba cerrada así que simplemente nos metimos y aparcamos donde estimamos oportuno.
Al día siguiente había que levantarse pronto, antes de que abrieran la recepción, tras mirar y buscar algún “buzón de la honestidad”, (en otros campings ya habíamos hecho uso, si la recepción estaba cerrada y habías hecho uso de las instalaciones del camping, simplemente dejabas el dinero metido en un buzón), pero en este caso no encontramos ninguno, y que conste, tras mucho mirar. Así que nada, esa noche nos salió gratis. No es nuestro problema si no lo tienen bien gestionado.
Como detalle curioso decir que encontramos en el camping una revista de NZ donde salía Pablo Motos. Curioso.

A las 8 debíamos estar en el centro donde se llevaba a cabo la actividad. Allí coincidimos con cuatro españoles todos ellos de Madrid.
Nos dieron el equipo correspondiente. El traje de neopreno de bastante espesor pues la temperatura del agua era de unos 8 ºC. Para la cabeza también nos dieron un capuchón con lo que solo quedaba expuesta la cara. Pese a todo el equipo, hacía mucho frío.


Cogimos el barco y nos dirigimos hacia el lugar donde se encontraban los delfines.
Íbamos todos con la idea de encontrarnos con tres o cuatro delfines, pero cuál fue nuestra sorpresa al llegar cuando nos encontramos con cientos de delfines. No dábamos créditos y estábamos todos aluciando con aquello.







Todos sentados en la parte trasera del barco para en cuanto sonara la bocina, dejarnos caer al agua, justo por delante de la trayectoria que seguían los delfines.

Imaginaros que pasada. Estábamos rodeados de cientos de delfines. Los veías pasar por debajo de tuya, por el lado, te rozaban, nadaban a tu lado… una experiencia increíble.



Hacíamos ruiditos imitándolos porque nos habían dicho que los llamaba la atención, y ahí estábamos todos como unos gansos haciendo ruidos extraños bajo el agua para reclamar su atención. La cosa es que funcionaba.
Lo que también funcionaba era el nadar haciendo círculos hacia fuera. Al delfín debía llamarle la atención y parecerles un juego, porque te seguía.
Tras pasar toda la tropa de delfines suena nuevamente la bocina, eso significaba subirse rápidamente al barco para ir nuevamente a su encuentro y situarnos delante de su ruta y echarnos nuevamente al agua.
Bocina y al agua otra vez. Aquello era una maravilla. Verte rodeado de esos fantásticos animales ha sido una de las experiencias más bonitas que hemos tenido. Fue algo formidable. La lástima era el frío, yo la cara la tenía congelada. Además, como quería echar fotos y verlos desde el barco, aproveché el siguiente bocinazo para quedarme en la cubierta mientras el resto se preparaba para el siguiente encuentro.


Era una pasada verlos desde el barco. Mientras íbamos a su encuentro y los nadadores se encontraban en la parte de atrás sentados esperando para lanzarse, yo pude verlos nadar a toda velocidad junto al barco.





Pude disfrutar y fotografiar sus acrobacias. Distinguir a los bebes delfines que iban pegados a sus madres. Me encantó aquello.






También pudimos ver alguna foca nada y saltar por el agua, muy gráciles ellas también. Y tuvimos la suerte de ver Albatros pasar a ras del barco.


Me encantaría poder volver a Nueva Zelanda en verano para ver la otra cara, y si alguna vez lo pudiera hacer, Kaikoura estaría dentro de mis paradas obligatorias para nuevamente poder vivir esta experiencia tan increíble.

Por la tarde nuevamente un barco. En esta ocasión íbamos a ver ballenas. Concretamente la ballena Cachalote conocida por la ballena de Moby Dick o la de Pinocho. La ballena con dientes más grande que existe.




Tras un rato surcando las aguas, tuvimos la suerte de divisar una. No fue tan de cerca como las que vimos en Boston, pero estuvo bien. Además, como la ballena no tardó en sumergirse, estuvimos poco rato así que nos devolvieron el 60 % de lo que habíamos pagado así que nos quedamos tan contentos.

Fuimos a ver más focas que se encontraban en la orilla y los tenías cerquita y me entretuve dando de comer a las gaviotas.




Había que regresar a Christchurch, era día 18 y nuestro avión salía el 20 así que el día anterior debíamos quedarnos por los alrededores.
Tres horas de coche y nuevamente estábamos en Christchurch, ciudad desde donde empezamos.


Akaroa

Al día siguiente decidimos aprovechar para ir a Akaroa. Estaba cerquita de Christchurch y la lonely lo ponía como un lugar muy bonito. Tenía también lo de bañarse con delfines, que era nuestra segunda opción en caso de no hacer lo de Kaikoura (menos mal que si lo hicimos porque nada que ver) Además tenían un crucerito por la bahía donde te acercaban a la naturaleza y que pintaba bien.
La ruta para llegar al pueblo era preciosa, no hacíamos más que parar para hacer fotos. El pueblo de Akaroa está por lo visto situado en un antiguo cráter y las vistas desde arriba con el mar metido era realmente bello.
Llegamos al pueblo y lo primero fue ir a darnos el “capricho” de comer algo decente. No es que hubiéramos comido mal, pero durante este tiempo en NZ todo habían sido latas y comida preparada, así que estábamos con ganas de comida de verdad.
Los sevillanos de Franz Josef nos habían aconsejado probar los mejillones verdes, y eso hicimos, nos pedimos medio kilo de mejillones verdes y una ensalada de contrastes raros pero que estaba buenísima. Todo delicioso. Pero tuvimos que comerlo rápidamente pues teníamos nuestro crucero por la bahía de Akaroa.

Menos mal que no hicimos aquí lo de los delfines porque no hay color con Kaikoura. Aquí vimos dos delfines y con suerte. Por lo visto en esta zona era los delfines Héctor, y como mucho, podías ver dos o tres. No entiendo porque lonely planet omite este detalle y las equipara a las dos. Pero bueno, lo dicho, menso mal que hice el de Kaikoura.






Pero el crucero estuvo muy bien, vimos de todos. Aparte de los delfines Héctor, pudimos ver pingüinos nadando, pájaros de todos tipo, focas e incluso tuvimos la suerte de ver una ballena Yubarta.





Tocaba regresar a Christchurch y como andábamos bien de tiempo decidimos hacer la vuelta por la carretera de ruta escénica. Era una pasada aquello.


En esta foto estaba preguntando por Christchurch, pero no me supo responder. Sinceramente creo que andaba algo perdida la pobre






Nuestra última noche en nuestra súper van. La verdad es que nos hizo un gran servicio y yo recomiendo a todo aquel que vaya a nueva Zelanda que viaje con caravana. Es muy, pero que muy práctico y se agradece muchísimo.
Al día siguiente me despedí de la Pornvan como cariñosamente la llamábamos, y nos fuimos a entregarla.


En el lugar de entrega pudimos ver otras van, cada una de ellas con una inspiración distinta. Sí, puede que exteriormente fueran más bonita, pero loo más importante es el interior de uno y en ese aspecto, nuestra pornvan era la mejor :p



Nuevamente con las mochilas a cuestas y nuevamente avión. Viaje a Sídney para pasar un par de días.

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