lunes, 27 de julio de 2009

De avión en avión y cojo otro porque me toca

Nuestras últimas horas en Vietnam finalmente fueron para tomárnoslo con relax. Andábamos muy cansados del día en bici y cuando llegamos por la tarde de la excursión, nos tocó ir a cambiarnos rápidamente porque habíamos sacado entradas para el espectáculo de marionetas de agua típico de allí. Fue un espectáculo muy curioso y bonito. Así que entre todo eso y luego encontrarnos con el problema de Stuart Little, al día siguiente andábamos muy agotados.
Al final no conseguimos hablar con el manager porque no estaba, pero nos atendió con todas las disculpas del mundo la secretaría.
En principio sólo nos ofrecieron las disculpas, así que nos tocó presionar un poco “exigiendo” alguna compensación. Tras sugerirla que debería regalarnos las dos noches de hotel gratis, la secretaria se fue supuestamente a hablar con el manager por teléfono y al rato volvió para ofrecernos el 50 % de una de las noches y taxi de luxe gratis al aeropuerto. Por supuesto dijimos un no rotundo. Que nos daba igual que nos hubieran dado una habitación mejor o un taxi mejor. Que nosotros no queríamos mejoras. Que habíamos pagado por una habitación simple en un hotel de 3 estrellas y nos habíamos encontrado en dos habitaciones con dos ratas. Las molestias del traslado. El perder tiempo negociando con ella y el dolor de cabeza que yo tenía (por supuesto dije que debido a la tensión generada por aquello :p) Y que si no nos compensaban de algún modo razonable hablaríamos con el departamento de turismo de Vietnam, con Handspan, la agencia que nos había recomendado ese lugar y que también mandaríamos las oportunas referencias a lonely planet.
La chica nuevamente se fue a consultar al manager y al final nos ofreció el taxi gratis que suponían 15 dólares una de las noches gratis y hacer el check out cuando nos fuéramos a ir que era a las 17h. Finalmente aceptamos y todos quedamos contentos. Para ser honestos, la tontería de la rata que a mí personalmente me pareció algo anecdótico, nos vino bien por el cambio de habitación que era chulísima y por el dinero que al final nos ahorramos. Me da pena por Stuart Little 1 y 2, pues qué será de ellos 
Tras aquello dimos nuestro último paseo por las calles de Hanoi ya cuando habíamos adquirido experiencia en cruzar calles gracias a los consejos de nuestros guías. Es toda una experiencia debo decir, bueno, quien dice experiencia, dice riesgo, porque lo que puedo destacar de Hanoi es el caos que hay en las carreteras. Tropecientas mil motos circulando sin parar y los semáforos meros adornos al igual que los pasos de cebras. Así que para los peatones, es mazo divertido tratar de cruzar y no morir en el intento :p
El truco estaba en no correr y nunca retroceder. Y efectivamente funciona. Vienen coches, no pasa nada, miras hacia delante y andas despacio decididamente porque ya te irán esquivando.
La experiencia de Vietnam me ha gustado. Y Hanoi pese a la locura del tráfico y de las inexistentes aceras porque están invadidas por motos aparcadas, es un lugar curioso para visitar. Sus calles divididas por gremios son interesantes de ver.
Que quieres comprar plata, simplemente debes ir a la calle de la plata. Que quieres comprar un ramo de flores, pues la calle de las flores. Un juguete, a la calle de los juguetes. E incluso si necesitas comprar una lápida, está la calle de las losas donde toda la calle está llena de tiendas ofreciéndote el servicio que da nombre a la calle.
Vietnam tiene lugares preciosos para visitar.

Nuestra llegada a Hong Kong, un cambio muy brusco comparado con los lugares en los que habíamos estado. Por fin desarrollo!
Nuestro avión por suerte llegó antes de tiempo así que tuvimos tiempo para dejar nuestros equipajes en una consigna y coger el autobús de las 22:30. El trayecto hasta nuestra parada fue un no parar de mirar de un lado a otro viendo las inmensas torres iluminadas.
Llegamos a la parada número 13, ya el número presagiaba. Muah, muah muah!! Las luces se empiezan a atenuar según nos vamos adentrando a donde supuestamente se encontraba nuestro Hotel. Comenzamos a cruzarnos con muchísimo extranjero, indios y Negros, no había chinos. Era algo llamativo. Llegamos a la puerta del edificio entrecerrado por una cancela cochambrosa, entramos y unos guardas de seguridad nos detienen el paso para pedirnos los datos. Era un control rutinario para controlar la entrada al edificio. El edificio no pintaba muy bien. Para ser honestos, daba miedo. Cogimos uno de los ascensores y al salir, me recordó a las callejuelas oscuras de la peli de “Bladeruner”. Si hubiéramos visto el dibujo con tiza de un cadáver en el suelo, no nos hubiera extrañado nada.
Llegamos al albergue, y tras dar los datos y demás nos llevaron a la habitación. Estábamos flipando y los dos coincidimos en calificar el tipo de lugar y habitación, aparte de “muy extraño” nos pareció una habitación sacada de una novela ciberpunk. Bueno, otra experiencia más. Al menos eso sí, estaba muy limpio, las cosas como son.
Pudimos descansar bien así que hoy prontito nos hemos levantado para patear un poquito esto.

Muchos rascacielos y no solo de oficinas, también viviendas. También mucho centro comercial inmenso, que por cierto, he estado comprando en Zara. La única camiseta de algodón que tengo creo que ya tiene vida propia.
Tengo que decir que jolines con los precios del made in Hong Kong, andan muy similares a los de España al menos a lo que se refiere en ropa. Yo muy descontenta en ese aspecto pero al menos Carlos se ha podido dar su caprichito porque hemos encontrado una tienda de fotografía que el lonely recomendaba, y tras no pensárselo mucho :p, Carlitos se ha pillado un pedazo objetivo de 18/270. El estar cambiando de objetivo es un poco pesado y lo cómodo es tener un objetivo que lo abarque todo, y como llevaba tiempo mirando y ha visto que aquí eran más de 100 euros de ahorro, se lo ha pillado. Acabará con el cuello hecho polvo de llevarla pero sarna con gusto no pica o eso dicen :p

Nos ha llamado mucho la atención la cantidad de Indios que hay aquí. Casi todos ellos, intentando venderte la burra (creíamos que habíamos escapado de Delhi ya :p)

También algo destacable es lo bien que hablan Inglés. Y es más, incluso entre ellos hablan en inglés y los niños hablan con sus padres en inglés. Ha sido algo muy llamativo, pero teniendo en cuenta la influencia británica, también puede ser algo normal.
Hong Kong nos ha recordado algo a Japón e imaginamos que deber ser muy diferente a China.

Estamos ahora mismo en el aeropuerto, dentro de poco volamos hacia Australia, 8 horas de vuelo, 4 horas de escala y luego por fin a Cairn para coger un barco y hacer submarinismo. Sí, creo que va a ser un poco agotador. Pero lo dicho, sarna con gusto no pica.

Saluditos!!

2 comentarios:

  1. Vaya como lo estais montando.... aunque ciertas anecdotas a mi me habrian hecho no dormir, dicese Stuart Little.... ;-) Seguid informando que estoy enganchá. Muchisimos besos para lo dos!!!

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  2. Pues si te contamos lo de la Boa constrictor...

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